El Programa Releva Empresa Familiar, impulsado por la Junta de Extremadura y la AEEF, ayuda a las empresas a planificar el relevo generacional, abordando aspectos clave como la fiscalidad y la resolución de conflictos
El Programa Releva Empresa Familiar, iniciativa de la AEEF, cofinanciada por la Junta de Extremadura, ya ha dado comienzo en la región. Hoy, hablamos, con José Ramón Ruiz, abogado, asesor fiscal y responsable del área de Empresa Familiar de Tagus Legal & Fiscal, sobre la importancia de planificar este proceso de relevo en las empresas familiares.
El Programa Releva Empresa Familiar se enmarca dentro de la estrategia ‘Extremadura Sigue’, impulsada por la Junta para evitar el cierre de negocios viables. Además de las jornadas de sensibilización, Releva Empresa Familiar también contempla el desarrollo de una formación intensiva de 40 horas que aborda aspectos clave como la planificación del relevo, fiscalidad, resolución de conflictos y los retos que deben afrontar las empresas familiares.
PREGUNTA: Para empezar, ¿por qué es tan importante hablar del relevo generacional en la empresa familiar?
RESPUESTA: Hablar de relevo generacional es hablar de la continuidad y supervivencia del negocio. El relevo generacional en la empresa familiar implica un abanico de cuestiones a tratar, dado que lo natural es que afecte no solamente al proceso que garantice la continuidad del negocio, si no que debemos detenernos a abordar muchas otras cuestiones, como la formación de la siguiente generación, la profesionalización de la empresa, la adaptación del esquema organizativo y empresarial, la planificación y protección del patrimonio familiar y, por su puesto, el cuidado de las diferentes sensibilidades familiares a efectos de que el proceso no suponga un conflicto.
¿Qué riesgos existen cuando el relevo generacional no se planifica a tiempo?
El principal riesgo, aunque resulte obvio, es el de no llegar a tiempo. El relevo generacional es un proceso, un conjunto analizado y moldeable de actuaciones que deben adaptarse a un complejo marco cambiante formado por el conjunto que forman la familia y la empresa, con todas sus derivadas.
No llegar a tiempo no significa únicamente no disponer de una planificación jurídica o tributaria adecuada que impacte negativamente en el patrimonio familiar, si no que puede implicar, además de la imposibilidad en la continuidad del negocio, una fuente de conflictos familiares graves y la toma decisiones forzadas y marcadas por la improvisación.
¿En qué momento debería una empresa familiar empezar a planificar ese relevo?
No me atrevo a decir que deba ser desde el momento de su creación, pero siempre, en toda empresa, el fundador debe plantear cuál es la estrategia en el relevo, mediante la ordenación de diferentes factores buscando las mejores condiciones para cuando llegue el momento de afrontar la sucesión.
En esa fase inicial de la empresa en primera generación, es cierto que se debe tratarse de un planteamiento más enfocado a la protección patrimonial que a la sucesión empresarial.
En aquellas empresas familiares que se encuentran en segunda o ulterior generación, el proceso de relevo ya empezó y, como decimos, es continuo. La tercera generación es más compleja por diferentes factores, menos cercanía familiar, se produce más diferencia de los momentos y planteamientos vitales, lo que conlleva que la empresa familiar deba conducirse a una mayor profesionalización y donde los diferentes roles de los actores estarán más marcados: propiedad, gestión y trabajo.
Desde el punto de vista legal, ¿cuáles son los primeros pasos que debería dar una empresa familiar?
Desde el punto de vista legal, como entiendo desde cualquier otro, el primer punto debe ser el análisis y la determinación de qué se debe plantear para poder definir el cómo y el cuándo. El rumbo a tomar. Enfoque que, en todo caso, deberá irse revisando y adaptando a largo del tiempo.
De poco sirve plantear, por ejemplo, un Protocolo familiar, sin que se esté seguro hacia dónde vamos, tanto desde la óptica de la empresa como desde la familia. En cualquier caso, si tuviésemos que hablar de ese primer paso desde el punto de vista legal, siempre deberá estar encima de la mesa el testamento como primera herramienta de planificación, al menos, desde el punto de vista patrimonial.
¿Qué aspectos jurídicos suelen generar más conflictos en los procesos de sucesión empresarial?
Entre los principales focos de conflicto destacan el reparto de la propiedad, la atribución de funciones y poderes de gestión, el acceso a la toma de decisiones y la valoración económica. Igualmente, la resistencia al cambio o la falta de comunicación entre generaciones puede desencadenar todos esos problemas legales que dificultan una transición armoniosa. Si tuviese que destacar uno de ellos, por su dificultad, sería el de la definición de roles, donde la dificultad quizás resida más en la asimilación y gestión por todas las partes que por su ordenación jurídica.
¿Qué es un protocolo familiar y qué papel juega en el relevo generacional?
Desde un punto de vista estrictamente jurídico, el Protocolo familiar es un acuerdo, un contrato negociado entre los miembros de la familia empresaria en el que se regulan sus relaciones. Su finalidad es definir las bases de funcionamiento de la empresa y de las relaciones entre familia y empresa, especificando los criterios de acceso de los familiares a la gestión, mecanismos de resolución de conflictos y directrices para el relevo generacional.
Y, en particular, más allá de su definición estrictamente jurídica, es este último punto en el que hay que detenerse para definir qué es un Protocolo y, es que ese conjunto de directrices para el relevo generacional, se determinan mediante un proceso a través del cual se llega al acuerdo, a su regulación, pero durante el proceso es donde se ha comenzado a definir el Protocolo, donde lo importante es el proceso, que debe quedar abierto, si bien dotando de estabilidad a las decisiones y acuerdos adoptados,puesto que al mismo tiempo, es una herramienta preventiva que da seguridad jurídica y favorece el consenso.
En el ámbito fiscal, ¿qué cuestiones son clave para una correcta planificación del relevo?
En este ámbito, resulta esencial una correcta definición de la estructura societaria y patrimonial, que permita que la sucesión en la propiedad no se vea gravada o perjudicada por los diferentes impuestos que puedan incidir en el proceso de sucesión empresarial.
Una adecuada planificación fiscal requiere de un profundo análisis, puesto que no solo debe analizarse la fiscalidad desde el punto de vista del relevo, debe conjugarse con la eficiencia fiscal de la empresa y de la familia, sin perder de vista otros elementos esenciales, como pueda ser la protección patrimonial.
En todo caso, resulta imprescindible conocer y utilizar los incentivos y exenciones que la normativa prevé para la transmisión de empresas familiares, como el cumplimiento de requisitos para la exención en el Impuesto sobre el Patrimonio, que nos dará las reducciones en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones o los regímenes de diferimiento en el IRPF si la sucesión en la propiedad de la empresa familiar se produce en vida.
¿Qué errores fiscales son más frecuentes cuando no se planifica adecuadamente la sucesión?
El error fiscal más frecuente suele ser no beneficiarse de las exenciones fiscales que existen para empresas familiares por falta de revisión en el cumplimiento de sus requisitos, muchas veces, por no planificar la estructura societaria de forma adecuada. Esto puede derivar en una sobrecarga tributaria, tanto en el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto a la Solidaridad de las Grandes Fortunas como a una transmisión ineficiente, seguido de problemas para afrontar los pagos de los impuestos derivados de la sucesión, en caso de no disponerse de esa liquidez.
¿Cómo debe organizarse la transmisión del patrimonio empresarial para garantizar su continuidad?
La transmisión debe ser consensuada y planificada, incorporando a la siguiente generación de forma progresiva en la gestión y en la toma de decisiones, antes de proceder a la transmisión de la propiedad de la empresa.
En función de ese proceso de incorporación progresiva, se podrán ir adoptando los instrumentos jurídicos para articularlos, que deberán ir siempre acompañados de una adecuada planificación fiscal dada la relevante incidencia que pueden llegar a tener en este proceso, en particular en la donación, donde las bonificaciones en el Impuesto sobre Donaciones pueden disponer de determinados límites, y en el que entran en juego otros impuestos, como el IRPF para el donante.
En la transmisión mortis causa, ese análisis y planificación fiscal, se acompañarán del testamento, los pactos sucesorios e, incluso, la revisión o adaptación de los estatutos sociales de la sociedad.
Todo ello, desde el punto de vista jurídico y tributario, pero debemos insistir en acompañar la transición con mecanismos de formación y acompañamiento de la siguiente generación para asegurar que el relevo aporte estabilidad y continuidad a la empresa familiar.
¿Qué papel juegan la formación y la profesionalización de la siguiente generación?
La formación y profesionalización de la siguiente generación resultan esenciales, ya que preparan a los futuros líderes para asumir los retos del mercado y gestionar la empresa con criterio, responsabilidad y visión estratégica. Apostar por la formación y por modelos de gestión profesional aumenta las probabilidades de éxito del relevo y contribuye a la pervivencia y crecimiento del negocio familiar. Su papel es crucial.
¿Qué ventajas aporta a la empresa y a la familia un relevo bien planificado?
La nota diferencial puede ser el todo o nada. Un relevo no planificado o, lo que es peor, mal planificado, puede implicar casi por definición el fracaso.
El fracaso empresarial, desde un punto de vista social, implica la pérdida de la empresa, de riqueza y de empleo, Pero desde la óptica de la familia empresaria, implica la pérdida del principal activo de su patrimonio personal y la erosión o destrucción de relaciones familiares. Un relevo planificado aporta estabilidad a la familia y seguridad a la empresa, genera confianza en empleados, clientes y proveedores, minimiza las posibilidades de conflicto y fortalece los lazos familiares. Además, permite aprovechar los incentivos fiscales disponibles, proteger el patrimonio y asegurar la continuidad y adaptación de la empresa a las nuevas realidades del mercado.
Desde su experiencia, ¿qué consejo daría a las empresas familiares que aún no han iniciado este proceso?
Que el momento idóneo para empezar a trabajar en este proceso es hoy.
Fecha de noticia: 7 de febrero de 2026
Medio de comunicación: El Periódico Extremadura


